Busca en nuestro archivo:
Busca en nuestro archivo:
Diego Costa Reportajes Plataforma ADRV Ascenso Sandoval Fichajes Alonso Quijano Opinion
Redacción Rayo Herald
Este domingo a media tarde el estadio eibartarra de Ipurua será testigo del grito o del llanto, de si una temporada de duro trabajo da sus frutos o si pudre un proyecto tan ambicioso como el dirigido por Pepe Mel.
La caravana rayista se comerá los kilómetros destino a Eibar a cualquier precio. Allí se darán cita los afortunados que hayan conseguido entrada y a buen seguro muchos otros que no. 
Serán miles de gargantas las que asaltarán esta plaza que queda para dar aliento a los once que corran el césped, bien desde las gradas o bien resignados en casa buscándose las mañas apara apelotonarse frente al televisor en una tarde que debería ser inolvidable.
La ausencia de Piti
Pero igual que muchos aficionados no pueden estar allí, un menudo jugador tampoco; Piti, ese chaval que llegó del Hércules como un apaño a la desgracia de Mauri y que se ha metido a la gente en el bolsillo en tres partidos. Un sustituto que ahora es aclamado por su integración, por ser ya casi tan vallecano como Míchel.
Ese jugador no estará defendiendo ‘sus’ colores en un momento que es para vivirlo. Tendrá que pedir cuentas luego a los estamentos arbitrales por negarle el día más importante en esta ‘su’ casa.
Llegó el momento
Por fin llegó el momento de la verdad para el Rayo Vallecano, para su afición, para sus medios, para sus jugadores y para todos dentro de un club con tanta solera como tiene este bonachón franjirrojo de barrio humilde.
En esta última previa de la temporada no cabían entonces análisis deportivos, ni últimas noticias, ni puntualizaciones tácticas sobre el rival. Sólo pedía a gritos una cosa: compartir la ilusión común por volver donde nos merecemos estar y olvidar de una vez por todas este mal sueño de la Segunda B.